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viernes, 29 de enero de 2016

Hoy vamos a ver.. Eva al Desnudo


La película que vamos a ver hoy es del año 1950 y está dirigida por Joseph L. Mankiewicz, uno de los grandes directores que cuenta en su haber con películas como La Huella o Cleopatra.

Protagonizada por una enorme Bette Davis en el papel de Margo Channing, y por Anne Baxter en el papel de Eva Harrington. Esta película fue ganadora de numerosos premios en su año, entre ellos el codiciado Oscar a Mejor Película, categoría en la que estaba nominada también otra de las películas de las que hemos hablado en este blog, Sunset Boulevard, y con la que esta película guarda muchas similitudes.
De nuevo nos encontramos aquí con una película que empieza por su final, y en ciertos momentos de la película son los propios actores los que van narrando los sucesos, como si fueran un espectador más que nos intenta explicar lo que está sucediendo en pantalla y como lo vivieron ellos. Estos recursos nos recuerdan también a los empleados en Sunset Boulevard.

El argumento de Eva al Desnudo (o All About Eve en su versión original) nos lleva al mundo del teatro, a un mundo de fama, envidias y celos en el que todo es válido por conseguir el éxito. Si nos gustan las películas de intriga y de dobles juegos, Eva al Desnudo cumplirá con creces nuestros deseos.

Lo que empieza como el simple acercamiento de una fan, Eva, a su ídolo, la mundialmente conocida actriz de teatro Margo Channing, acaba en un juego de intrigas en el que los personajes se van desenmascarando poco a poco en su camino hacia el éxito.

EL GRAN TEATRO
La historia comienza cuando Karen Lloyd (Celeste Holm) íntima amiga de la famosa actriz Margo Channing encuentra en la puerta del teatro a una joven que cada día acude a ver la obra. Se trata de Eva Harrington, una joven que parece recién llegada a la gran ciudad, y cuya máxima aspiración es conocer a su ídolo.

Margo se siente reticente ante esto, ya que para ella los fans son simplemente “cazadores de autógrafos” (esta frase suena muy real hoy en día, donde muchos famosos se quejan de que los fans son simplemente cazadores de fotos)

Tras un primer contacto, Margo queda cautivada por la inocencia y la dulzura de la joven, y la introduce en su círculo de amigos y en su vida. Poco a poco Eva empieza a estar cada vez más integrada en el día a día de Margo, y parece que su figura está omnipresente en la vida de la actriz.


Con una candidez que cautiva a todos, y que sin embargo consigue sacar de sus papeles a Margo, Eva se va haciendo el centro de todas las miradas y comentarios. Es en estos momentos cuando todo el mundo que Margo había construido a su alrededor parece derrumbarse. Su relación de pareja empieza a tambalearse, la confianza con sus amistades a perderse, y todas sus inseguridades salen a la luz.

Margo se siente indefensa ante el mundo en el que ha vivido siempre, la edad es un peso cada vez mayor para ella que le condiciona su día a día. No acepta que su papel ha cambiado y que debe adaptarse a las situaciones.

Llama la atención la escena de la fiesta en casa de Margo (¿habéis sido capaces de reconocer a una jovencísima Marilyn Monroe?) en la que uno de los invitados le da a ella el abrigo para poder hablar con Eva. En este momento se nos muestra que Margo es ahora la secundario de una función que es su propia vida.

Mientras tanto, la figura de la verdadera Eva cada vez sale más a relucir, y finalmente, y utilizando su inocencia como arma consigue un papel como sustituta de Margo.

LA DOBLE CARA DEL TEATRO
Poco a poco conforme avanza la película vamos desenmascarando a Eva, viendo su verdadera cara. Una cara que muestra ambición, premeditación en sus acciones, una cara en la que es difícil diferenciar entre lo real y lo irreal, tal y como ocurre en el teatro.

Según la propia Eva “llegar a ser actor es querer ser eso más que nada en el mundo. Aunque no quede nada más, siempre quedarán los aplausos”. El poder ser la estrella de la función es la principal ambición de Eva, y sacará a relucir todas sus armas para poder conseguirlo, logrando poner en contra de Margo a todo el mundo.

Sin embargo Margo empieza a ser consciente de la situación, ya no es Eva la que le preocupa sino su propio carácter, su propio control. Se da cuenta de que tiene que tomar las riendas de su vida, dejar de darlo todo para ser la estrella de la función y focalizarse en su vida fuera de los escenarios que es lo que realmente la satisface.

Mientras, Eva quiere ocupar a toda costa el lugar de Margo, robarle su pareja, su obra, su camerino; en definitiva, Eva quiere robarle su vida a Margo.

Finalmente Margo renuncia al teatro, su vida ahora tiene cosas más importantes que requieren de su atención y su tiempo, y Eva consigue el papel que iba a protagonizar Margo en una nueva obra de teatro.

LA HISTORIA SIEMPRE SE REPITE
Eva finalmente es desenmascarada por el crítico de teatro Addison DeWitt  (George Sanders), el mismo que la había encumbrado al éxito con sus críticas finalmente logra destapar a Eva, averiguar su verdadera historia y como había tenido que huir de su ciudad tras un escándalo de infidelidades.

Sin embargo Addison está enamorado de Eva, y esta, con su juego de engaños, chantajes y dobles caras ha creado su propia jaula. El crítico la chantajea y a cambio de no revelar ninguna de las artimañas creadas por ella, la obliga a casarse con él. Eva, cuyo único sueño y ambición siempre ha sido la fama no le queda más remedio que aceptar si quiere seguir perteneciendo a ese mundo.

Finalmente cada uno consigue lo que quiere, Eva es una reconocida y premiada actriz de teatro aunque ha debido de renunciar a su felicidad para conseguirlo, y Margo ha encontrado la estabilidad que tanto buscaba al lado de su marido y sus amigos.

Sin embargo, en los últimos minutos de la película una dulce e inocente joven se presenta en la habitación de Eva. La historia se vuelve a repetir.


Esta película nos muestra la cara y la cruz del mundo del teatro. Como la ambición, las intrigas y los complots pueden catapultarnos al éxito y al reconocimiento, pero hay que pagar un alto precio por ello. A veces, la verdadera felicidad la tenemos en las cosas y personas que tenemos a nuestro lado y no en las más altas “estrellas”.



miércoles, 27 de enero de 2016

Hoy vamos a ver... El Gran Dictador



Vamos a analizar en este post uno de las películas más recordadas y más emblemáticas del gran mago del humor Charles Chaplin. Hasta este momento Chaplin era uno de los últimos actores y directores que hacían películas mudas, y este fue su debut en el cine sonoro, y sin duda, El Gran Dictador se convirtió en una (por no decir la más) de sus películas más famosas y conocidas.

Esta película fue estrenada en 1940, cuando Estados Unidos aún no había entrado en guerra con la Alemania nazi, y según palabras publicadas por el mismo Charles Chaplin en su autobiografía, si hubiese sido consciente de los horrores que supondría la existencia de los nazis, jamás habría realizado esta película.
Esta película estuvo prohibida durante muchos años en nuestro país, no estrenándose hasta después de la caída del régimen franquista, pudiendo verla a partir de 1976. También estuvo prohibida en Alemania donde no se pudo disfrutar hasta 1958.

Chaplin interpreta en este film a dos personajes totalmente opuestos. Por un lado, el del dictador Hynkel, satirizando la figura de Adolf Hitler; y por otro lado la de un barbero judío que participó en la guerra y vuelve a su gueto después de pasar años en un hospital y no conocer nada de la situación actual de su pueblo.

LA DICTADURA DE CHAPLIN
El Gran Dictador es una película cargada de mensajes y significados en cada una de sus escenas. Desde el primer momento, en el que el barbero judío se mezcla con sus enemigos y estos en un primer momento son incapaces de reconocerlo (símbolo de la igualdad de todos los participantes en la guerra, incapaz de distinguir aliados de enemigos), hasta la incompetencia del soldado como muestra de la incapacidad de la población para entrar en una guerra.

Jugando con el humor característico de este director y actor, se juegan con algunos de los elementos que construyeron uno de los episodios más oscuros de la historia de la humanidad. Muy atentos a la escena en la que tras un desfile militar pasan por delante de varias obras de arte, “reconvertidas” ahora como símbolo de la dictadura (La Venus de Hoy y El pensador del Mañana).

Resulta también curioso la conversación mantenida entre Hynkel y su ministro Garbitsch (parodia del conocido Ministro nazi Goebbels que en la película es interpretado por Henry Daniell), imaginando un mundo en el que la raza aria sea la que domine la totalidad del mundo, un mundo en el que solo existan “personas de cabellos rubios gobernadas por un dictador moreno”. Esta escena pone de relieve la incoherencia del sistema que los nazis quisieron implantar.

También hace aparición en la película la figura del Ministro Herring (parodia del ministro Göring, interpretado por Billy Gilbert) y se subraya la incompetencia del mismo y se pone de manifiesto su incapacidad y su idolatría al dictador.

Conocida de sobra por todos es también la escena en la que el dictador juega con el globo terráqueo, una parábola de cómo el mundo es un simple juguete para Hynkel-Hitler, la guerra es tan solo un juego de poder donde la egolatría, la vanidad y los totalitarismos propios del nacionalsocialismo son los principales actores. Al final el globo acaba “explotando”

La película avanza y podemos ver la destrucción del gueto judío, y el conflicto por la invasión del país vecino Osterlich (Austria). Entre en juego la figura de otro dictador, la del país Bacteria, Benzino Napaloni (que no es más que una imitación del dictador italiano Benito Mussolini, y que es interpretado en la película por Jack Oakie).

La discusión entre ambos dictadores da lugar a una de las escenas más cómicas de la película, que intenta reflejar el conflicto expansionista que se produjo realmente entre estas figuras, en una lucha de egos.

Debemos mencionar también la figura femenina que acompaña el film, la de Hannah (Paulette Goddard) que protagoniza uno de los discursos más conmovedores, cuando en el gueto, y tras ser increpada por las fuerzas de seguridad se dirige mirando directamente a la cámara e imagina un mundo en el que su pueblo no fuese perseguido por nadie).

EL GRAN DISCURSO
Y para poner el broche de oro al cierre de una película grandiosa, no podía ser de otra manera que con un discurso que aún a día de hoy es recordado.

Un discurso antibelicista en el que se critica al odio, al sufrimiento, al daño que los humanos se infringen unos a otros. Un discurso en el que Chaplin califica a los nazis como “hombres-máquina con cerebros y corazones de maquinas”. Donde Chaplin nos recuerda que el futuro nos pertenece a todos, y donde nos anima a ver las nubes alejarse y a vislumbrar el periodo de esperanza y paz que nos aguarda a todos.
Este discurso es uno de los mejores en la historia del cine, y su mensaje es perfectamente tan valido a día de hoy como lo fue en su día.

En este periodo tan convulso políticamente en el que nos encontramos Chaplin nos anima a seguir mirando hacia arriba, a no dejarnos arrastrar a un mundo donde la codicia ha corrompido los corazones de los hombres, y a no distinguir entre razas, ya que somos todos los que formamos parte de este mundo y no debemos olvidar que somos nosotros los que tenemos el poder.





martes, 26 de enero de 2016

Hoy vamos a ver... Cinema Paradiso


En esta entrada vamos a hablar del clásico italiano por excelencia. Una película que ha sido denominada como “el mejor homenaje que el cine se ha hecho a sí mismo”. Estamos hablando de Cinema Paradiso.
Cinema Paradiso es una película italiana dirigida por Giusseppe Tornatore en 1988, un poco más actual que las películas que estamos acostumbrados a analizar, pero, ¿por qué dedicamos un análisis a esta película que “apenas” tiene más de 25 años?
Pues porque Cinema Paradiso es una de esas películas que encontramos en cualquier lista de películas imprescindibles, y no les falta razón. Este film es de obligado visionado al menos una vez en la vida de cualquier persona (sin necesidad de llegar a las al menos 10 veces que aquí el que escribe la ha visto).
Y no solamente por sus escenas míticas (de las que hablaremos), por la incomparable música de Ennio Morricone que acompaña el metraje (aquí podéis escuchar una de las canciones más famosas del film, o por unos personajes que se nos quedaran grabados en lo más profundo. A todo esto debemos añadir algunas lecciones de vida que Cinema Paradiso nos enseña y de las que debemos aprender.
Fue ganadora en 1989 de la famosa estatuilla dorada, el Oscar a Mejor Película de Habla no Inglesa.
Pero comencemos con nuestro análisis

VIAJAMOS A LA PEQUEÑA ITALIA

La historia comienza cuando Salvatore (Jacques Perrier) recibe la llamada de que su viejo amigo Alfredo (Philippe Noiret) ha fallecido. A partir de entonces Salvatore comienza a recordar su infancia en un pequeño pueblo de Italia, cuando aún era conocido como el pequeño Totó, y cuando el mayor entretenimiento del pueblo era acudir al cine, a fin de evadirse del sentimiento de desolación que azotaba la Italia de la posguerra. Totó es uno de los muchos huérfanos que ha perdido a su padre en la guerra, y cuya madre se niega a aceptar la nueva situación de su familia. Para él el cine es el recurso “mágico” que le hace escapar de esta realidad.
Es en este cine donde traba amistad con el proyeccionista, que le enseñará su oficio y con el que la relación se convertirá de una amistad a una relación padre-hijo. Pero un día ocurre un terrible accidente en el cine y Alfredo queda ciego tras un incendio. Será a partir de este momento cuando Totó se haga cargo del oficio de proyeccionista, consiguiendo su sueño. Vivir por y para el cine.
Veremos a nuestro pequeño protagonista crecer, pasando de ser un pequeño travieso a un adolescente responsable, que compagina sus estudios con el cine, se hace cargo de su familia y conoce a su primer amor.
Es el amor en todas sus dimensiones el principal eje central de la película, el amor por el cine, el amor por la familia, el amor pasional… y es este último el que nos deja una de las primeras lecciones “Las de los ojos azules son las más difíciles”  o porque no debemos esperar durante 100 días a la persona que amamos (entenderéis esto cuando veáis la película).

EL CINE COMO EVOLUCIÓN DE LA SOCIEDAD

Es en el cine Cinema Paradiso (refiriéndome aquí al edificio en sí, no a la película en general) donde vemos también el sistema de clases de la sociedad italiana de la época y cómo evoluciona esta diferencia de clases.
En un primer momento vemos el enorme control que las autoridades eclesiásticas ejercen en la cultura. Como el sonido de la campanilla significa que la escena debe ser censurada por considerarse inapropiada e inmoral, y la indignación de la gente por el hecho de no poder ver un beso en una película.

La propaganda de guerra y del estado ocupa también un lugar importante en las películas, sabiendo que es la forma más rápida de llegar al pueblo a través de las películas de Luchino Visconti o de Charles Chaplin.
También vemos la diferencia de clases que tiene lugar en el mismo cine. Donde los más poderosos y adinerados son los que ocupan los mejores palcos, llegando incluso a escupir a los que se sitúan “por debajo de ellos” (figurada y literalmente hablando).

Imborrable es la escena donde Alfredo hace que el cine “salga a la calle”, proyectando la película en la plaza y llegando a todos aquellos que no pueden entrar a verla, y son muchas las lecturas que podemos hacer de ello.

Pero con el paso de los años esta situación va cambiando. La privatización del cine con la construcción del Nuevo Cinema Paradiso tras el incendio, da lugar a la desaparición de la censura (provocando la alegría general del pueblo) o a la reducción de privilegios de las clases más altas.

Vemos la evolución de muchos de los vecinos de ese pequeño pueblo italiano, no solo de los protagonistas. Desde la pareja que se conoció en el cine y que con los años vemos que forma una familia hasta el vecino afortunado que ganó la lotería y que pasa de la clase baja a ser uno de los más ricos empresarios del pueblo.

LOS BESOS QUE EL CINE SE ROBÓ

Una de las lecciones más importantes que nos enseña Cinema Paradiso es a la necesidad de crecer. La necesidad de despegarnos de nuestras raíces, de abandonar los fantasmas del pasado para seguir adelante. Nuestra vida, como el cine, siempre tiene que ser planteada a lo grande, y eso es lo que Alfredo siempre ha pretendido enseñarle a Totó.

En una de las escenas finales, Alfredo se despide de nuestro protagonista en la estación y le dice que no se deje llevar por la nostalgia, que no regrese al pueblo. Su futuro es más grande y no puede renunciar a él por la comodidad de la vida que ya conoce. Es en este momento, cuando Salvatore parte en el tren, y sentimos esa despedida como si fuera nuestra, como si fuésemos nosotros mismos los que estamos abandonando ese pequeño pueblo italiano, ese momento en el que hemos renunciado a la vida confortable y segura que conocíamos en pos de un futuro incierto.

Salvatore, convertido ya en un hombre de éxito vuelve a su pueblo para el entierro de Alfredo, y es aquí donde contempla como su viejo hogar, el viejo Cinema Paradiso es derrumbado. Los tiempos han cambiado, ya nada es igual que como él lo conocía, ahora el cine es simplemente un juego.

Y despedimos Cinema Paradiso con su escena más memorable, la escena final, donde Alfredo cumple la promesa que hace durante los primeros minutos de la película, darle a Totó todos los fotogramas que se habían censurado, todos los besos que el cine se perdió.




lunes, 28 de diciembre de 2015

Hoy vamos a ver... Sunset Boulevard



Sunset Boulevard, o más conocida en nuestro país como El Crepúsculo de los Dioses es una película de 1950, dirigida por Billy Wilder y protagonizada por Gloria Swanson y William Holden. A lo largo de este blog comentaremos muchas más películas de Billy Wilder, pero, personalmente, y sin desmerecer al resto, esta es mi película favorita de este director. Esta fue, quizás, una de las primeras películas de cine clásico que vi, y fue la que me hizo que, aquí un servidor, se enamorará de los fotogramas en blanco y negro.
Esta película es un claro ejemplo del uso de los recursos del metalenguaje, es decir, el cine se analiza a si mismo. A lo largo de los poco 105 minutos de duración del film veremos la cara B de Hollywood, las luces y las sombras de la gran cuna del cine, y lo efímero del estrellato.

La muerte del cine mudo

El argumento de Sunset Boulevard se centra en la figura de Joe Gills (William Holdem), un guionista de Hollywood que está atravesando una mala racha profesional, y que se plantea abandonar su trabajo de guionista para volver a su ciudad natal. Pero por casualidades del destino, su camino se cruzará con Norma Desmond (Gloria Swanson), antigua gran estrella del cine mudo, que vive en una gran mansión acompañada unicamente de su mayordomo Max von Mayerling (Erich von Stroheim) estancada en sus años de juventud y fama. Norma quiere regresar al cine, y se aprovecha de Joe para escribir un guión que le permita colocarse de nuevo delante de las cámaras. El joven guionista sabe que las posibilidades de que esto ocurra son nulas, pero el interés y la necesidad económica dan lugar a que se preste al juego de la antigua actriz. Sin embargo, conforme la confianza entre ambos empieza a crecer, y su relación a cambiar, la situación se volverá más complicada hasta el punto de llegar a un trágico desenlace que ya se nos presentaba al principio de la película.


Mención aparte requiere la historia que surge entre los dos jóvenes guionistas del film. Una atraída por el talento del otro, y él conquistado por la belleza y la frescura de la que goza Betty Schaefer (Nancy Olson) y que tanto escasean en la vida que él está construyendo en su mansión de Sunset Boulevard.

El autoanálisis del cine

Toda la película es una reflexión sobre cómo se mueve el sistema de Hollywood, como un día estas en la cumbre y al día siguiente te han olvidado, y esto les ocurre tanto actores y actrices, así como directores e incluso guionistas. La película refleja un problema real que afecto a muchos actores y actrices de la época. La llegada del cine sonoro acabo con la carrera de grandes estrellas que no supieron adaptarse a este cambio. Este problema que afecto a numerosas personas del star-system se verá reflejado en muchas películas de la época (se me viene a la cabeza cierta película cuya canción más famosa es cantada paraguas en mano).

Sin duda, el personaje de Norma Desmond es el que eclipsa a todos los demás, el que atrae todas las miradas y el que da las grandes escenas a la película. Al igual que su personaje, Norman nos domina, nos hace entrar en su juego, y construye un universo donde ella es la absoluta protagonista. Este personaje, interpretado por Gloria Swanson, guarda muchas similitudes con la vida real de la actriz. Gloria Swanson también fue una gran actriz del cine mudo, llegando a ser conocida internacionalmente, vivía en un palacete de estilo italiano, su carrera cinematográfica se trunco con la llegada del cine sonoro, e incluso algunas de las frases que se dicen en la película, como que llegaba a recibir 10.000 cartas de admiradores a la semana, también se comentaba de la actriz en su vida real.

Algunos personajes de la película se interpretan a ellos mismos, como es el caso del director De Mille, e incluso el papel del criado de Norma, Max, es interpretado por el antiguo director Erich von Stroheim, que llego a trabajar en la vida real también con Gloria Swanson.

Hay que hacer también especial hincapié en los recursos narrativos de la película. Hoy en día, donde está tan de moda el hecho de empezar una película por su final (podemos recordar aquí películas como Memento de Christopher Nolan, o Pulp Fiction de Tarantino) Sunset Boulevard fue una de las primeras películas en utilizar este recurso. Es el propio protagonista el que se convierte en el narrador de la historia, a través de una voz en off que se dirige directamente a nosotros, los espectadores.


En la retina del espectador quedan grabadas para siempre algunas de las escenas más memorables del cine clásico que presenta esta película, siendo especialmente conocida el famoso descenso de las escaleras que protagoniza Norma en los últimos minutos de la película, y donde nos recuerda que “Las estrellas no tienen edad”



Cambios en el cine de ayer y hoy

Y ahora la reflexión que hago siempre, ¿por qué nos hemos decidido por esta película para crear una entrada?

Bueno, dejando a un lado el hecho de que es una de mis películas favoritas de todos los tiempos, el hecho de que me haya decidido por hablaros de Sunset Boulevard es mostrar que los cambios que se producen en las grandes producciones no son solo cosa de hoy, se suceden continuamente y revolucionan por completo todo el sistema de visionado del cine.

Podemos pensar que a día de hoy el cine está sufriendo una de sus mayores y más revolucionaras transformaciones con universos enteros creados simplemente con un croma y un ordenador, personajes de lo más variopinto que ni siquiera existen en la realidad, la sustitución de los actores y actrices por personajes virtuales, etc. Pero ya ha habido grandes cambios en el mundo del cine anteriormente, como es el caso que estamos tratando, la sustitución del cine mudo por el cine sonoro.

Lo que a día de hoy nos puede parecer de lo más normal, en su momento supuso toda una gran revolución, muy similar (e incluso me atrevería a decir que mayor, por el contexto de la época) a la que estamos viviendo hoy en día con los efectos especiales. Al igual que ocurre hoy, en los años 20-30, las películas sonoras cambiaron la forma de ver el cine.

Como dice Norman Desmond en la película, “Hollywood tenía los ojos, y también quería los oídos”. Mi pregunta es: ¿cuál será el siguiente gran paso que darán? Estaremos aquí para dar cuenta de él.


lunes, 14 de diciembre de 2015

Hoy vamos a ver... Vértigo



Que mejor manera de inaugurar este blog que con una de las considerada por los críticos, mejor película de la historia (aunque no lo reconocieran así en la época cierta estatuilla dorada).
No voy a ocultar que aquí el que escribe siente cierta debilidad por la obra del “maestro del suspense” Alfred Hitchcock, sin embargo, creo que a la hora de hablar de la película que aquí vamos a tratar, la objetividad aparece en escena, siendo esta una obra maestra del séptimo arte, tanto por su envolvente historia, así como por sus actores o su música.
Pero para aquellos que no conozcáis esta obra, e incluso los que nunca hayáis oído hablar de ella (que seguro que los habrá), vamos a comenzar, como todas las historias, por el principio. Vértigo es una película de 1958, basada en una novela llamada “El despertar de los muertos”.
La película está protagonizada por James Stewart y Kim Novak, dos de los actores más conocidos en el Hollywood de la época, y es sobre estos dos personajes sobre los que recae el peso de toda la película. Es importante este dato, ya que cuando hablamos de Hitchcock veremos que en sus películas no hay un gran número de secundarios, o suelen tener mucha más importancia en la historia que la obra que aquí tratamos.
Centrándonos ahora en el argumento, Vértigo nos sitúa en la ciudad de San Francisco, y nos presenta a John ‘Scottie’ Ferguson (James Stewart),  un detective retirado tras un traumático episodio que sucede en los primeros minutos de la película. Tras este accidente, el detective descubrirá su acrofobia (miedo a las alturas). Sin embargo, ya en el retiro, sus servicios como detective serán requeridos una vez más por un viejo amigo de juventud, que le pide que investigue la “misteriosa” actitud de su esposa Madeleine Elster (Kim Novak).
A partir de este sencillo planteamiento, Hitchcock pone en juego todos los elementos de una historia donde las apariencias engañan, donde lo paranormal y lo psicológico se mezclan en un solo elemento y donde la fobia del protagonista será tanto el problema como la solución de todo.
San Francisco, ciudad de Vértigo
Es la ciudad de San Francisco y sus distintos escenarios uno más de los protagonistas de esta película. Es a través de sus escenarios donde se desarrolla la historia y juegan un papel fundamental para definir el perfil y la historia de la película.
Todos los escenarios que recorren los personajes existen realmente, desde el Fort Point bajo el puente Golden Gate, hasta la famosa Misión de San Juan Bautista (donde tiene lugar el clímax de la película) pasando incluso por el restaurante que los protagonistas visitaran en varias ocasiones,  Ernie´s.
Vértigo supuso tal influencia en la ciudad, que incluso el hotel que observamos en la segunda mitad de la película, el Empire Hotel, cambió de nombre en 2009 pasándose a denominar Hotel Vértigo.





De la posesión a la locura

A partir de aquí desarrollaremos el argumento de Vértigo y, no puedo garantizaros que no os vayáis a encontrar con algún spoiler, así que si eres de los que aún no ha visto la película, cierra la página, ponte a verla, y vuelve luego para seguir leyendo. Para los que la hayáis visto, seguimos con ello:
Lo que en un principio se plantea como un caso de posesión, de antiguas maldiciones familiares, y de actitudes y hechos paranormales (recordemos la escena en la que Stewart visita un hotel en el que ha visto entrar a Madeleine, para descubrir más tarde que no había nadie en la habitación donde se alojaba), se nos presenta más tarde como una historia donde son precisamente los traumas y las fobias los que ocupan el principal rol.

Casi como una frase profética, Midge Wood, la “amiga” del detective le dice al principio del film que un trauma tan fuerte como el que le ha sucedido al protagonista solo se puede curar experimentando una emoción más fuerte aún. Y eso es lo que sucede al final de la película, tras todo el proceso experimentado por Ferguson, este consigue finalmente curarse de su acrofobia, aunque pagará un alto precio por ello.
Es a partir del intento de “suicidio” de la protagonista cuando ambos personajes toman contacto y cuando el ritmo trepidante, rápido y misterioso de la película empieza a desarrollarse. Particularmente interesante es  la escena del bosque de secuoyas (recordáis la reciente película de El Amanecer del Planeta de los Simios, pues sí, es el mismo parque de secuoyas). Es en este escenario donde el detective empieza por primera vez a creer la historia de posesión de Madeleine.



Resulta curioso cómo, hacía la mitad del metraje, parece que todo ha acabado, quedando el misterio resuelto con su trágico desenlace, pero Hitchcock tiene algo más que decir, dándonos una segunda mitad incluso más trepidante que la primera. Si en la primera parte del film es el personaje de Kim Novak el que consigue mantenernos aturdidos, desconcertados, será en la segunda mitad donde Stewart juegue este papel, confundiéndonos con su actitud y demostrando a través de sus delirios oníricos que ha cruzado el umbral de la locura.
No es sino hasta los últimos 5 minutos de la película donde todo el misterio quedará expuesto, donde volveremos a esa famosa torre de la iglesia española que tanto obsesiona a los protagonistas, la que divide, como anteriormente hemos dicho, la película en dos partes. Esa torre en la que el Ferguson se curará de su fobia, descubrirá que solo ha sido una marioneta en toda la historia, y donde será el sentimiento de culpa el que acabe con todo, acompañado del tañer de las campanas y del famoso fundido a negro.


Suspense antiguo a la orden del día

¿Por qué elegimos Vértigo para iniciar este blog? Porque representa perfectamente los valores que queremos reflejar. No es raro encontrar hoy en día en Hollywood las historias que juegan con la ambigüedad, con el final inesperado, y con los giros de guión que nadie se espera.
Vértigo es en este sentido una obra atemporal, que reúne todos estos elementos y que, sin duda, para la gente que la visione por primera vez sorprenderá y enganchará a la historia, sin importar la edad del espectador. Mantendrá la intriga en su primera mitad, nos hará abrir la boca con la confesión escrita de Judy en el hotel, y sobresaltará en sus últimos minutos.
Sin duda, su título refleja perfectamente la sensación que tendremos durante toda la película. Un clásico del séptimo arte de obligado visionado para todo aquel que quiera , lo cual es la intención del que escribe este artículo, iniciarse en el cine clásico.